Consejo de la semana

El vestidor, ese gran aliado

Contar con un vestidor que haya sido diseñado inteligentemente y que responda a las necesidades y gustos de sus propietarios puede convertirse en un gran aliado a la hora de organizar la vestimenta en el hogar.

Los armarios muchas veces no son suficientes para guardar la ropa. Tampoco son aptos para tenerla a nuestro alcance por sus dimensiones. Por lo tanto, es una necesidad y un gran beneficio destinar un espacio a la creación de un vestidor.

El mejor lugar para instalar un vestidor es el dormitorio, aunque actualmente cualquier rincón, espacio desaprovechado o pasillo se puede convertir en un espacio de guardado con estilo.

Para que resulte cómodo, el vestidor debe tener variados estantes, cajones y aprovechar cada espacio de almacenamiento al máximo. Las puertas deben ser preferiblemente de cristal. Es un modo práctico de ver la ropa a simple vista mientras se busca algo en su interior.

No hay que olvidar la incorporación de una zapatera, elemento clave en cualquier vestidor. Barras para perchas, si no se desea tener todo doblado, son también indispensables. La clave está en respetar siempre un orden en todo este conjunto. Es preciso que sea un lugar hermoso y agradable a la vista. Un vestidor debe ser un espacio funcional pero a la vez decorativo.

Por una cuestión de espacio, también se puede optar por puertas corredizas. Aunque un vestidor completamente abierto es mucho más moderno al integrarse con la decoración del dormitorio.

Por este motivo, existen muchas y variadas posibilidades para diseñar vestidores. Las más habituales son los que respetan la forma de "L", preferentemente elegidos para ambientes amplios en los que la ropa siempre queda a mano.

Incuso, están los vestidores en forma de "U", que son aquellos que ocupan tres paredes de la habitación y a través de los cuales se puede acceder con facilidad a cada uno de sus espacios de guardado.

Una opción distinta es el diseño de los vestidores enfrentados separados por un pequeño pasillo que permiten crear dos zonas individuales, generalmente una para las prendas femenina y otra para las masculinas. En este caso, será oportuno que ambas partes sean simétricas y equilibradas.